sábado, 10 de julio de 2010

Querida Evangeline,


He pensado muchas veces como decirte esto, pero nunca he tenido el valor suficiente.
Me voy,pero quita esa cara de susto que se te acaba de quedar,todo lo hago por ti, para que encuentres a una persona que realmente merezcas.
Sé que me quieres , sé que estás enamorada hasta las trancas, pero también se que una persona como yo nunca te hará completamente feliz.
Creeme, esto no es fácil, pero es lo mas justo.
Ya he hablado con el Señor Mills y me ha prometido que nunca te faltará de nada, por lo menos hasta que encuentres a esa persona especial que todos nos tiramos la vida buscando y que sólo unos cuantos terminan encontrando.
Te juro querida Evangeline, que jamás podré olvidar ni tu olor ni tu voz, te juro que siempre seguiré enamorado de tí.
Y llegados a este punto, sécate las lágrimas de princesa que están rozando tu piel y que se llevarán tu juventud, e intenta sonreir, que no imagnas lo guapa que te pones cuando sonríes.
Y para terminar decirte, que , siempre estará mi soledad esperando a la tuya para que las dos se acompañen

Te quiere, James.

viernes, 2 de julio de 2010

Dulce inocencia


Sabes que si llamas una vez a la puerta no te abriré, el orgullo puede conmigo, pero tanto tú como yo sabemos que si lo haces dos veces, en media fracción de segundo estaré con todas mis puertas abiertas para tí.
Sabes,también, que me encantan las rosas rojas, y más si son para las reconciliaciones , y que si después de llamar dos veces te veo con un ramo de los grandes, además de tener todas mis puertas para ti, también tendrás pleno derecho sobre mi cuerpo en los siguientes treinta días y cuarenta noches.
Pero,sobre todo,sabes, que si vienes acompañado de una caja de bombones de chocolate , variados , como la variedad de colores que tienen tus ojos según el momento del día en el que los mires, además de abrirte mis puertas y dejarte como dueño de mi cuerpo , sabes , que muy a mi pesar , volveré a caer , de nuevo, en tus encantos.

Y sí aún sigues con ganas de venir, aquí estaremos nosotras , mi inocencia -convencida de que esta vez será diferente- y yo, - convencida de que no tengo remedio - , esperándote , concientes del error que vamos a cometer.
Pero también tengo que decirte, que estoy dispuesta a equivocarme las veces que tu quieras que yo lo haga.

No tengo remedio